Archive for the 'Técnicas y cuidados' Category

Calendario de labores

 

HEMISFERIO NORTE/HEMISFERIO SUR


ENERO/JULIO

Es un mes tranquilo,es la peor época para los transplantes, es mejor dejarlo para febrero o marzo, segun donde vivamos hay que tener en cuenta las condiciones climaticas (no es lo mismo vivir en el país vasco , que vivir en andalucia) las heladas pueden hacer estragos, ya que la poca tierra de los arboles les hace mas sensibles pudiendo hasta perderlos. Ahora es la época de mirar las caducifolias para estudiar su estructura o bien mirar si tiene alguna plaga y así tratarla adecuadamente.También podemos poner al día nuestras fichas de los arboles, y preparar el material que pronto volveremos a utilizar (macetas,tierra,abonos,etc)

FEBRERO/AGOSTO

La primera quincena es muy parecida a la de enero, algunos arboles ya empiezan a mostrar signos de vida ,las yemas se hinchan y es el momento de podar ,se pueden realizar los primeros injertos ,mezclar las tierras con los abonos, en fin tenerlo todo preparado.

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¿Cómo se hace un bonsái?

Existen tres maneras de hacer nuestro propio bonsái; el bonsái de semilla, el bonsái de esqueje y el bonsái de vivero.

  • El bonsái de semilla. Si quieres hacer un bonsái de semilla, asegurate de que tienes un terreno donde engrosar el tronco, si no tienes terreno, deberias tener espacio para colocar cajas de madera o plástico grandes donde recrear el terreno. Para que el bonsái se forme como tal, hara flata un año de semillero, otro año en un tiesto intermedio, entre dos y cinco años de tierra o caja de cultivo para hacer el tronco, y entre tres y cinco años más para hacer las ramas. Como puedes ver, necesitamos entre siete y quince años para poder tener nuestro bonsái de semilla. Es un metódo muy lento, pero a la vez el más gratificante.
  • El bonsái de esqueje. Esta forma de obtener plantas para luego realizar un bonsái también es muy utilizada y efectiva, ya que permite acortar un cierto tiempo para obtener un ejemplar. Un esqueje es un trozo de una rama ya lignificada (con parte de madera) que al ser plantada en un sustrato bien poroso, y si es posible con hormonas de enraizar, genera raíces y ramitas con hojas, que si es bien cuidada se convierte en una nueva plantita para luego usarla para realizar un bonsái.
  • El bonsái de vivero. En este caso, como en el bonsái de semilla o de esqueje, debes estar dispuesto a plantar sus futuros bonsáis en bandejas grandes para mejorar nebaris o cerrar cortes de podas drásticas. Debe averiguar dónde crece la especie en la naturaleza y si hace jins, sharis o uros.

Jardines Zen

Desde hace trece siglos, Japón diseña espacios de meditación en comunión con la naturaleza. Representan el universo y están concebidos para inspirar vitalidad y serenidad.
Contemplar un jardín japonés es como sumergirse en un sueño en el que las rocas son montañas, donde la grava se modula en forma de ondas provocadas por la caída de una gota imaginaria en un estanque, y donde las cañas de bambú, al moverse, dejan oír la música de sus emociones.
Como un fluir constante de sensaciones, colores y texturas, el diseño de los jardines japoneses fue concebido, hace más de trece siglos, como un instrumento para conseguir la correcta percepción de la realidad. A diferencia de los occidentales, los jardines japoneses no están hechos para pasear. Se deben admirar como si se tratara de una pintura o una caligrafía, donde del desplazamiento del cuerpo y la apertura de la mente son esenciales.
El budismo y otras doctrinas, que llegaron a Japón desde China y Corea a mediados del siglo VI, han jugado un papel fundamental en la concepción y desarrollo de estos jardines.

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Añadir musgo a nuestro bonsai

Para añadir musgo a nuestro bonsai, basicamente hay dos formas. Una de ellas es la del parcheo con musgo recolectado de la naturaleza. Lo malo de este método es que a veces no agarra bien y se acaba despegando; lo bueno es la rápidez del proceso. 

El primer método consiste en recoger el musgo, dejarlo secar bien durante una semana y triturarlo. A continuación se criba para separar las fibras grandes. Al hacer esto nos queda una especie de polvillo fino mezclado con fibras pequeñas. Ese polvo es el que contiene las esporas con las que se reproducirá. Finalmente expolvoreas con él la superficie del sustrato y se pulveriza con agua libre de cal de vez en cuando para mantener húmedo (Solo humedecer). El musgo necesita sombra, humedad y fresco para brotar. Es un método más lento y trabajoso, pero resulta más natural y no hace tanto “efecto costra”. El polvillo de musgo que te sobre puedes guardarlo en un frasquito bien cerrado para otra ocasión.

Si aún así prefieres el otro método. Recoge el musgo en tiras o parches, a poder ser con la primera capita fina de tierra. Los colocas en el sustrato presionando un poco y moviendo ligeramente a un lado y otro para asentarlo. A continuación clava los bordes de los parches con unas horquillas de alambre de cobre, porque se levantan según se va secando y estropean el “invento”. Luego cubres con un poquito de sustrato esos bordes.

Alambrado

A veces (muchas) con la poda y el pinzado no se llega a lograr el objetivo deseado encuanto a la forma de nuestro querido árbol, por eso se recurre al doblado artificial de ramas o tronco para conseguirlo. No se espante; el árbol no lo sufre tanto, como nosotros mismos o nuestros amigos pueden creer; y aunque pensemos que los árboles no tienen grandes posibilidades de quejarse, de alguna manera no es asi. Ellos se quejan cuando no brotan o cuando no fructifican por ejemplo. Por eso digo que no lo sufren tanto; porque cuando alambramos un árbol momentáneamente puede detener su crecimiento hasta que se acomoda a su nueva situación, pero esto es absolutamente momentáneo si el alambrado esta correctamente realizado.

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Poda de ramas y Pinzado

Por medio de la poda de ramas y el pinzado de brotes es como conseguimos que nuestro arbolito se vaya educando y vaya logrando la forma por nosotros pretendida (que nunca será otra, que la forma de un árbol de la especie en cuestión).

Cuando podamos una rama la energía del árbol se concentra en la yema de crecimiento anterior a la que fue podada, allí es donde brota nuevamente dejando un entrenudo más corto. Si esto lo hacemos con regularidad tendremos ramas colmadas de yemas de crecimiento latentes que año tras año van a ir brotando dando origen a nuevas ramas más cercanas al tronco.

En los latifoliados se dejan crecer los brotes hasta que tengan cuatro o cinco pares de hojas y se cortan dejando un par solamente; pero si queremos que la rama engorde la dejaremos crecer libremente hasta que tenga el grosor pretendido antes de podarla.
Cuando podamos hay que prestarle atención a la dirección hacia la cual apunta el peciolo de la última hoja porque como la yema que se activará será la ubicada en su axila, en esa dirección se desarrollará el nuevo crecimiento.
Los brotes tiernos se pueden pellizcar con los dedos índice y pulgar sin necesidad de utilizar herramienta alguna.

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Poda de raíces y transplantes

Hasta aquí la idea fue hablar de mantenerlo vivo.
Ahora nos vamos a ocupar de que sea por mucho tiempo, y más adelante nos ocuparemos de que sea lindo.

Si mantenemos al árbol tan solo con los cuidados básicos iniciales con el tiempo la copa sería desmesurada y desprolíja con relación al tronco, a la maceta y al volumen de raíces contenidas en ella. Y por otro lado como las raíces también crecen a pesar de que no se ven a simple vista, llegan a ahogarse dentro del cuenco (maceta) por falta de espacio y el árbol se debilita y muere.
Pero vayamos por partes.

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